Toxina botulínica

La toxina botulínica tiene varios nombres comerciales (botox, xeomin dysport, etc), es ideal para el tratamiento estético de las arrugas faciales debidas a la expresión y mímica de la musculatura facial. Actúa relajando los músculos que producen las arrugas dinámicas, que son aquellas que se forman por la gesticulación (movilización de los músculos) o por la expresión de emociones. El tratamiento causa la relajación temporal y confiere al rostro una apariencia más suave, rejuvenecida y saludable.

El procedimiento no necesita anestesia y no requiere pruebas alérgicas.

Se utiliza en las patas de gallo, las arrugas del entrecejo y de la frente, y para elevar ligeramente las cejas hacia arriba, dando un aspecto más relajado y joven al rostro. También puede aplicarse en cuello y escote.

Los resultados son visibles entre el tercer y quinto día y totalmente visibles en quince días.

La toxina botulínica es el único tratamiento que afecta la causa y no la consecuencia del problema.

Es importante destacar que su uso no es perjudicial para la salud, ya que se trata de una sustancia que se utiliza en otras especialidades como neurología, oftalmología desde hace más de 10 años   y con gran éxito.

Consiste en micro inyecciones en la zona a aplicar, no lleva más que unos pocos minutos, no requiere test de alergia y los pacientes continúan con su vida cotidiana sin inconvenientes.

Los resultados se ven a los dos o tres días y son realmente notables.

 

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